sábado, 5 de enero de 2013

SALVADOR CHAVA REYES

El próximo domingo realizarán una ceremonia en la que será retirado de la alineación la camiseta con el número 8, que usaba Chava Reyes. Chivas retirarán el número 8 que portaba Chava Reyes


Carlos Barrón
 El último partido de Salvador Chava Reyes (1936-2012) fue a sus 71 años cuando quedó registrado oficialmente por el Guadalajara para el torneo del 2008 y jugó 50 segundos ante los Pumas. Aquella ocasión, Ramón Morales le pasó la pelota y él se la devolvió para recibir una atronadora carretada de aplausos.
“Es mejor recibir estos homenajes en vida, le dan siempre a uno las ganas de continuar, saber que se tiene el cariño de la gente”, dijo esa vez. Las mismas palabras fueron repetidas en el 2011 cuando fue investido en el Salón de la Fama en Pachuca y se pudo dar un abrazo con Javier Chicharito Hernández.
Salvador Reyes falleció en su natal Guadalajara a causa de un cáncer de colon. Desde hacía tiempo mantenía una ardua batalla que normalmente libraba entre el hospital y su casa. La situación se agravó a inicios de noviembre en donde estuvo más de una semana en el hospital. Hasta allá llegaban algunos sobrevivientes del campeonísimo, las Chivas que Chava construyó junto a otros gigantes como Héctor Chale Hernández, su gran confidente en el área enemiga, Isidoro Chololo Díaz, Juan Bigotón Jasso y Guillermo Tigre Sepulveda quien recuerda detalles del gran delantero.


“Chava siempre fue el más humilde de todos, lo conocí desde los 11 años cuando jugábamos en el SUTAJ, un equipo de la zona metropolitana de Guadalajara. Era muy calmado, pensaba cada una de las palabras que te contestaría”.
Reyes fue el autor del gol del primer campeonato de las Chivas en 1957 en el viejo Parque Oblatos cuando vencieron al Irapuato, “imagina lo que representó para él. A pesar de que todas las miradas, los elogios iban directos sobre su persona, nunca se lo creyó. Esa noche entró toda la gente a la cancha, hubo golpes entre policías y aficionados, lo cargaron en hombros y siguió siendo el mismo chico que conocí desde chamacos, cuando nos íbamos junto compartiendo un agua de horchata en el camión”.
Ya de grandes, recuerda el Tigre Sepulveda, Chava Reyes era el encargado de arreglar los premios y sueldo de algunos jugadores del campeonísimo, incluso, algunos que no tenían que ver con la institución.
“Por ejemplo, era muy amigo de Nemesio Díez, dueño de la cervecera Modelo y del Club Toluca. Una vez lo invitó allá al Estado de México porque lo admiraba. Díez al final le dio un dinero que en lugar de quedárselo, vino a repartir con todos nosotros porque decía que si lo idolatraban era gracias al campeonísimo y no a él solo”, asevera Sepulveda.
Vivían en Guadalajara estos campeonísimos y se encontraban los martes para jugar todavía un partido de futbol. Sepulveda vigilaba de lejos los consejos que Chava Reyes daba a los delanteros novatos del Rebaño Sagrado. A pesar de que jugó tres mundiales (Suecia 1958, Chile 1962 e Inglaterra 1966) nunca pudo anotar, “pero tampoco es algo que le destruyera la vida. Él participó con un nivel sobresaliente. El gol de Enrique Borja contra Francia se da gracias también a que Reyes jaló la marca de dos defensas. Siempre era importante tenerlo”.
Participó en el cine en la película de Las Chivas Rayadas donde era uno de los protagonistas junto a Antonio Espino Clavillazo, Dacía González, Sara García y Eric del Castillo, “una escena era la bronca en un partido de futbol donde nos pegaban a varios pero la cámara se enfocaba en Chava Reyes porque tuvo que actuar repartiendo trancazos. A mí me daban uno y me caía”, relata Antonio Tota Carbajal, cuya participación efímera en la película dirigida por Manuel Muñoz contrastó con el desenvolvimiento estelar de Chava Reyes en el plató, “él sí tenía sangre para eso, para ser carismático y entrarle a todos, a otros no nos acomodaba ese mundo”, dijo.
Salvador Chava Reyes fue además, de los primeros jugadores en salir del país bien pagado a jugar futbol. En 1967, tres años después de alcanzar una incalculable fama por la película de las Chivas Rayadas, se fue a Los Ángeles con el equipo de los Toros como su delantero principal, “pero no fue una etapa que disfrutara mucho, tampoco es que haya tenido gran mérito. En aquel tiempo, el futbol en Estados Unidos era más un recurso de publicidad y de entretenimiento que un deporte, por eso no se acomodó puesto que él iba con las intenciones de triunfar como delantero”, cuenta Sepulveda, uno de sus grandes amigos que hoy como muchos, llora la pérdida del gran delantero del Rebaño Sagrado. “Me quedó con un diploma que nos dieron en 1952 la asociación de clubes de Jalisco, siendo amateurs, desde los 16 años me acostumbré a ganar con él todo”.